SALVANDO UNA VIDA
“Madre regaló a su hijo, por no tener con que alimentarlo.”
Este testimonio fue contado por mi mamá, que vio, vivió y convivió con ello. Ella me decía que por la parte de atrás del patio de la casa se escuchaba muy distante todas las mañanas un gemido muy desesperante de alguien que pedía auxilio; al principio no le prestó atención porque pensaba que era un gato que estaba encerrado o peleando con otro; esto lo escuchaba diariamente y decide prestarle mucha atención a lo que escuchaba.
Generalmente en el tiempo donde sucede esta triste historia, los patios de las casas estaban cercados con palos y esto permitía la comunicación con los vecinos. Cada mañana se escuchaba ese llanto cada vez más cerca, era inquietante, conmovedor, desesperante y angustioso; al no saber que era lo que pasaba.
Una mañana la vecina de la parte de atrás del patio donde vivimos llamada María estaba barriendo; mi mama se le acerco y le dijo: “¡Buenos días señora María, como ha pasado!..Mire tengo una inquietud; hace varios días he estado escuchando algo que no me ha deja tranquila; le conté lo que pasaba y le pregunte si ella sabia algo.
Ella se ríe y le cuenta que hacia ya un mes una señora muy pobre la cual tenia cinco hijo llego a pedir posada a su casa, por que no tenia donde ir; el último de sus hijos tenia pocos días de haber nacidos y lloraba mucho.
Yo le dije que se quedara, pero sin los cuatro niños, porque solo tenía un solo cuarto, la cocina y el patio, me dolió pero no podía hacer nada más por ellos.
La señora se fue y me dejo a la criatura más pequeña y se llevo a los demás; luego regreso sola y se quedó con el niño en brazos. Todas las mañanas salía y lo dejaba envuelto en unos trapos sucios que tenia, lo metía en una taza que había en el lavadero. El niño lloraba, yo me acercaba y lograba sacar del tanque que tengo en el patio un poco de agua lluvia y le agregaba azúcar, lo agitaba y se lo daba para que dejara de llorar. Su mamá no volvía, solo de vez encunado; no le daba nada de comer. Agua y azúcar era el alimento diario para este niño. Usted muy bien sabe que yo no tengo nada, sola he pasado todo el tiempo, si como algo en todo el día es un pan y por ahí cualquier otra cosita que me regalan: No puedo mantener el niño ni a su madre; me da mucho pesar pero que se le va hacer.
El niño se quedaba dormido con el agua de azúcar, ¡Cómo que le gusta! Por que le hago más y más y deja de llorar.
La señora ha sido de mala cabeza, los cuatro hijos creo que los regaló, son de padres diferentes, ninguno ha respondido. A mi me da lastima con esa pobre mujer y la he dejado estar aquí para que me acompañe; pero en las mismas quedo por que se va y se demora hasta tres días sin venir, sin saber que ha ocurrido con ese pequeño inocente muerto de hambre.
Mi madre al escuchar esto se conmovió y le dijo que si no lo regalaba, pues el niño estaba pasando hambre y sufriendo por causa de unos padres desconsiderados, que no sabían el error que estaban cometiendo, matando lentamente a ese pequeño. El niño comenzó a llorar y María lo trajo un instante para que lo viera mi mamá y enseguida ella corrió a prepárale un tetero con leche de pote y se lo pasó a la señora María e inmediatamente se lo dio, pero el niño no asimilo este alimento: comenzó a vomitar, la condición física del niño era deprimente, el estaba desnutrido, flácido, amarillo, tenia una enorme barriga a pesar de lo desnutrido que estaba…mi madre pensó que debía ayudar a ese bebé y de nuevo hablar con la señora María para que conversara con la madre del niño a ver si lo regalaban, pues ella podría adoptarlo y brindarle todo lo que el necesitaría.
Inmediatamente mi madre le comento le comente a mi papá lo que quería hacer con el niño, al escuchar todo esto, su rostro se entristeció y lo único que le dijo fue que él también quería ayudar a ese pobre niño.
Mi madre contenta y llorando por esa respuesta salió para donde la señora María y le pidió que hablara con la madre del niño, que ella lo iba a criar como si fuera su verdadero hijo.
María le dijo que lo haría, pero si volvía porque tenía días que no la veía; pareciera que no lo quisiera, ni le importara la vida de este pequeño que no pidió venir al mundo. Yo creo que sí se lo regala porque lo deja sin decir nada y sin saber que come, y cuando llega espera que yo le diga que el niño murió y así poderse ir tranquila.
Mi madre le dijo, usted bien sabe que tengo dos niños; si me lo regalan seria el tercero y la que estoy esperando seria la cuarta, no importa lo que digan será como mi hijo.
El niño se fue enfermando más y más y mi madre aún no tenía ninguna respuesta, pero ella estaba pendiente de él.
La madre del pequeño tenía ya días sin aparecer y sin saber que pasaba con su hijo abandonado.
Una mañana muy temprano ha llegado esta mujer y María aprovecho y le dijo lo que mi madre quería escuchar que lo regalara; que él se estaba muriendo de hambre por que el no estaba muy bien de salud, solo se queja y no le salen las lagrimas el niño definitivamente esta muerto en vida; mejor regálaselo a alguien que le de un buen bienestar y pueda darle un verdadero hogar, mira que mi vecina quiere que sé lo regalen entonces que dices. La desconsiderada sin pensarlo dos veces le dijo que si que de todos modos no lo quería que no tenia nada que ofrecerle y que estaba cansada de la vida que llevaba y sin decir nada mas se fue sin tan solo mirarlo por última vez.
Esta mujer no había cerrado la puerta de la calle cuando María cargo al niño en sus brazos y a gritos llamó a mi madre para entregárselo; mi mamá lo recibió y la señora le dijo que estaba casi muriéndose por que el niño ya no aguantaba más, no quiere abrir la boca ni los ojitos..
Mi madre inmediatamente lo llevó a un médico amigo de ella, el cual lo revisó y le dijo que el niño ya no tenía solución, que para que se esforzaba tanto, pues su caso era muy complicado y ya prácticamente no había nada que hacer y que le ponía menos de veinticuatro horas de vida. Llorando le dijo al médico que tenía fè que se iba a salvar. Se levanto de la silla con el niño en sus brazos y cuando estaba saliendo del consultorio la llamó el médico y le dijo que iba hacer todo lo posible para ayudarla. Le ordenó inmediatamente una serie de exámenes al niño y lo internaron urgente en el hospital, le compraron todos los medicamentos que requería para su mejoría; poco a poco se fue mejorando pero no fue tan fácil, mi madre tuvo mucha paciencia, cuidado y amor con él, ya que su propia madre se lo negó.
Mi padre lo registro como hijo legítimo de él, era para entonces el hijo especial de la casa, no dormían cuidándolo y brindándoles todas las atenciones que el necesitaba. Sus primeros pasos los diò cuando tenía tres años de edad a causa de la desnutrición que había padecido tiempo atrás.
Aquel niñito que lloraba cada mañana y pasaba días sin comer, solo se mantenía con agua de azúcar, que por misericordia de Dios le suministraba la señora María. Actualmente es mi hermano Eduardo, el tercero de cinco hermanos; él aún no sabe con detalles la verdadera historia, es un joven muy distante, apartado, callado y muy consentido; en la casa y en el barrio le decimos el gordo por tener desde niño la barriga grande y el cuerpo delgado. Todo esto son efectos de la mala alimentación de obtuvo desde el vientre de su madre. A Eduardo le encanta el dulce, mi madre lo regaña porque no come lo que verdaderamente le conviene, con todo aquello que paso cuando niño.
Todo lo anterior me lo contó mi madre cuando tenia ocho años de edad, todo esto fue sorprendente para mi.